Un término
interesante, a la vez que llamativo... he oído hablar bastante últimamente de
él y me he decido a escribir al respecto.
Como siempre,
lo primero que hago es consultar a mi amiga wikipedia, que me ha explicado lo
siguiente:
“Se entiende
por ciencia ciudadana a la investigación científica llevada a
cabo por una suma de colaboradores, en su totalidad o en parte por científicos y
profesionales junto a gente común.
Formalmente, la ciencia ciudadana ha sido definida como "la recopilación y
análisis sistemático de datos, el desarrollo de la tecnología, las pruebas de
los fenómenos naturales, y la difusión de estas actividades por los investigadores sobre
una base principalmente vocacional". 1
El
documento "Green Paper on Citizen Science: Citizen Science for
Europe" describe la Ciencia Ciudadana como "el compromiso
del público general en actividades de investigación científica; cuando los
ciudadanos contribuyen activamente a la ciencia con su esfuerzo intelectual o
dando soporte al conocimiento con sus herramientas o recursos. Los
participantes proveen datos experimentales o equipos a los investigadores. Los
voluntarios, a la vez que aportan valor a la investigación, adquieren nuevos
conocimientos o habilidades, y un mejor conocimiento del método científico de una manera atractiva.
Como resultado de este escenario abierto, colaborativo y transversal, las
interacciones entre ciencia-sociedad-políticas investigadoras mejoran,
conduciendo a una investigación más democrática, basada en la toma de decisiones basada en evidencias
informadas surgidas del método científico, total o parcialmente, por parte de
científicos amateur o no profesionales."2”
Así, dado que los datos científicos y el
conocimiento resultante, se ha considerado generalmente como bienes
públicos y como bases fundamentales para el juicio humano, la
innovación y el bienestar de la sociedad, hace cada vez más claros los
beneficios de ser abiertos para proporcionar un reúso comercial de los recursos
públicos para incrementar los resultados y para evaluar tendencias económicas y
sociales.
Entonces surge la pregunta de si el
sector privado debería pagar por acceder y usar los datos financiados de forma
pública, aunque parece que la tendencia es que no se deba discriminar entre lo
privado (for-profit) y lo público (non-for-profit).
Así que, de nuevo, el dilema está
servido, como en el resto de temas, estamos claramente ante una revolución en
el mundo de la ciencia, aunque la tendencia hacia lo abierto, es obvia.
Un interesante escenario.
(*) ICSU, el concilio internacional para
la ciencia, es una organización no gubernamental compuesta íntegramente por
organismos científicos nacionales e internacionales, que tiene como misión el
fortalecimiento de la ciencia internacional en beneficio de la sociedad.
Para ello, moviliza el conocimiento y
los recursos de la comunidad científica internacional para identificar y
abordar las principales cuestiones de importancia para la ciencia y la
sociedad, facilitar la interacción entre científicos y su participación
internacional y estimular el diálogo entre científicos, gobiernos, sociedad
civil y el sector privado. Muy interesante leer los contenidos de su web.
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