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lunes, 26 de agosto de 2013

Educación 2.0

Ayer veía por el canal autonómico #TV3 un interesante reportaje sobre Internet y las redes sociales y como las personas estamos creando nuestra identidad digital.

Me llamó la atención un comentario de una maestra de instituto que hablaba sobre la reacciones (a veces violentas) que tenían los alumnos cuando se les quitaba el móvil en al aula, por estar prohibido su uso...

... pienso que tenemos que darnos cuenta que es una reacción, en parte lógica, de un nativo digital, donde el móvil o la tablet, son ya parte de su vida habituales y está tan apegado a ese dispositivo que seguramente no entiende porqué no lo puede tener.

Tendríamos que acordamos de la famosa frase de "si no puedes con el enemigo, únete a él", y con eso no quiero decir que el móvil sea el enemigo, sino que, si queremos captar la atención de estos nativos digitales, deberíamos incluir las nuevas tecnologías en el Aula, pero ya!. En las clases, se debería poder usar el móvil, porque no?, pero enseñar a esos alumnos a utilizarlo para algo más que en su vertiente lúdica. El móvil, con conexión a Internet, tiene muchas posibilidades formativas y culturales y, seguro que sería una forma de hacer que el alumno tuviera más interés en la clase y en lo que se está realizando en ella. Creo en la integración, aunque soy consciente de las dificultades, porque también se debe tener en cuenta la brecha digital que existe entre algunos profesores y alumnos y que se tiene que ir eliminando. ¿Estamos ante una auténtica revolución del sistema educativo?

Evidentemente, solamente se trata de mi humilde opinión...

domingo, 14 de julio de 2013

La era de los datos. El yo digital


He leído bastantes artículos y noticias sobre la preocupación de las personas acerca de sus datos en Internet. Es lógica esta preocupación dada la cantidad de información que día tras día estamos publicando en Internet, a veces casi sin darnos cuenta, sobre nosotros mismos. No se para de hablar de acceso a los datos (caso de Obama en EEUU), BigData, OpenData, de transparencia. Al final, todo se resume en lo mismo, datos, datos y más datos almacenados en una gran nube…. Como ya he comentado en alguna ocasión, hemos pasado de la era de la introducción de datos (con herramientas cada vez más eficientes y más sofisticadas) a la era del tratamiento de los datos. Debemos también tener cada vez más y mejores herramientas, porque los datos por sí solos, no nos aportan información. Movernos en un océano de datos, no nos aportará demasiada información.


Recordemos la famosa pirámide del conocimiento, donde queda patente que los datos por si solos no sirven de nada. Entonces, ¿qué vamos a hacer con tantos datos? Pues tienen que surgir iniciativas y productos cada vez más sofisticados para el tratamiento de datos que nos permitan escalar en esta pirámide del conocimiento (BigData, data mining, data visualizing…).




Quiero aportar dos cifras que creo que hablan por sí solas:

-           El 2% de las necesidades energéticas mundiales son producidas por Internet.
-          Producimos más datos en dos días que el producido en toda la historia hasta el año 2003

¿Contundente verdad? A mi modo de ver existen dos formas de producir datos:

-          Presencia en redes sociales (Twitter, LinkedIn, Facebook, Instagram,…)
-          Métricas personales (Foursquare, Square, sistemas de geolocalización automáticos, sistema de métricas constantes sobre la actividad de una persona, etc…)

La presencia en las redes sociales, se puede enfocar más al ámbito profesional, es decir, para mejora en la profesión o presencia en la profesión, por ejemplo, estoy muy de acuerdo en un  articulo  de Xavier Lasauca (@XavierLasauca), publicado en el ISGlobal (Institut de Salut Global Barcelona) donde recalca la importancia que nuestros investigadores tengan presencia en las redes. Creo que es una buena oportunidad, dada la precaria situación a la que nos lleva la falta de inversión en ciencia, para que los artículos y publicaciones tengan mayor repercusión. Cuando leo a nuestros investigadores divulgando la ciencia, su ciencia, me alegro y me doy cuenta de la buena investigación que hay en España y esto es positivo.

Por otro lado, tenemos nuestros datos personales, es decir, toda aquella información que generamos, datos y más datos nuestros y personales que generamos (si queremos). Hoy en día, se están creando multitud de gadgets (relojes, gafas, geolocalizadores…) y apps para smartphones y tablets, que permiten mantener nuestra información personal medida y actualizada constantemente y subida a la red, de forma automática.

Al final, todo ello nos lleva a pensar que, poco a poco, estamos generando nuestro propio YO digital, es decir, esa persona que somos en Internet, tanto a nivel profesional, como a nivel personal, ¿nos tiene que dar miedo? A mí, personalmente, no me da miedo, dado que entiendo que debo ser yo quien controle la información que, en un momento dado, quiero que circule sobre mí ¿los límites? Están por ver, aunque efectivamente, deben existir…



lunes, 25 de febrero de 2013

De espectadores a protagonistas



Cuando escribí uno de los posts del blog que trataba sobre la revolución tecnológica que estamos viviendo y lo que hemos cambiado en poco más de 20 años (revolucionando nuestras vidas), empecé a pensar en algo que, aunque bastante evidente, no se suele decir mucho: Cómo esta revolución está afectando a las personas, cómo hemos pasado de ser meros espectadores de lo que pasaba en el mundo a tener la posibilidad de ser más protagonistas e intervenir en ello.

Es así, hace unos 20 años éramos unos meros espectadores, veíamos pasar los acontecimientos: los veíamos por la televisión, los oíamos por la radio o bien los leíamos en los periódicos. Si, teníamos información, pero no podíamos hacer nada con ella o muy poco, y, nuestro radio de actuación se limitaba a nuestro círculo más próximo (siempre hablando de las personas anónimas, es decir, si no eras famoso), la repercusión de lo que pudieras decir o hacer estaba bastante limitada.

Con la aparición de Internet y las nuevas tecnologías, sobre todo las móviles, sin apenas darnos cuenta, hemos tomado el control de la red. Internet nos proporciona un poder del cual quizás no somos totalmente conscientes. No me deja de fascinar, como una opinión mía, pueda ser tenida en cuenta o leída de forma inmediata  por una persona que vive a miles de kilómetros y que ni siquiera conozco. Podemos tener mucha información, como ya teníamos, pero a parte podemos utilizarla, podemos ser protagonistas de lo que pasa, podemos opinar, quejarnos, dar soporte a iniciativas, y un sinfín de cosas que nos permiten estar incluidos de alguna manera en esta globalización, sin tener que realizar demasiado esfuerzo, solo con el soporte de las redes sociales, de blogs, de micro blogging (como twitter), etc...

Es también fascinante ver como las redes sociales ayudan a unir a gente con un objetivo común con una velocidad realmente sorprendente. O como se puede influenciar en la gente a través de las nuevas tecnologías, incluso para campañas políticas. Está claro que todo ello también tiene sus riesgos y hemos de saber manejar este poder de forma correcta y beneficiosa para todos.