domingo, 17 de febrero de 2013

Propuestas para la reforma y mejora de la calidad y eficiencia del sistema universitario español


El pasado 12 de febrero, fue entregado al Ministro Wert, el informe sobre las propuestas que ha realizado una comisión de expertos para la reforma del sistema universitario español, formado por catedráticos de universidades españolas y extranjeras , un presidente de consejo social y una profesora titular.

El informe consta de más de 80 páginas donde se detallan las principales problemáticas de la universidad española actual (sobretodo centrado en la universidad pública) y las propuestas de mejora.


El documento trata 5 ejes fundamentales:
I.                    La selección del PDI
II.                  La evaluación de la calidad de las universidades: excelencia y competitividad
III.                Gobierno de las universidades
IV.                Financiación de las universidades
V.                  Estudios y títulos universitarios

En resumen, habla de que la principal fuente del crecimiento económico son las nuevas ideas y que, al margen de la formación de los jóvenes, las universidades han jugado un papel clave en la generación de esas ideas. Pone como ejemplos, que Google, fue desarrollado por dos estudiantes de Doctorado de Stamford. Y, si ya nos remontamos a la historia, el descubrimiento del electrón (1857) se realizó en un laboratorio de Cambridge. Por lo tanto, las ideas que generan las universidades, contribuyen de forma importante al progreso de un país y nos acercan al mundo en que vivimos.

En el entorno actual se requiere una buena preparación. Por lo tanto, en opinión de la comisión de expertos, el sistema universitario español requiere de una profunda reforma para cumplir adecuadamente con, la formación de la juventud y la generación de nuevas ideas y conocimiento.

Las universidades son la piedra angular de la economía del conocimiento, y es por eso que se debe realizar un esfuerzo por tener universidades de excelencia, y en eso España no puede quedarse atrás.

Parece claro que faltan universidades españolas de excelencia (el último premio Nobel español es de hace más de 1 siglo, se patenta poco, etc..) y es por eso que en ARWU (Ranking of world universities, centrado sobre todo en investigación), no tiene ninguna universidad española entre las 200 primeras.

La formación universitaria actual no facilita a los estudiantes españoles alcanzar un puesto de trabajo acorde con su título (subempleo). Se recalca que las universidades públicas son un servicio público.

El mapa universitario no parece el más conveniente para los intereses de la sociedad. Un total de 50 universidades públicas y 31 privadas que atienden a 1.490.000 estudiantes (aproximadamente), con 236 campus universitarios, 2.541 grados, 3.292 másteres oficiales y 1.751 doctorados con muchos estudios comunes y enseñanzas redundantes. Las universidades están poco especializadas y reproducen el mismo modelo entre ellas. Solo desde el punto de vista de la investigación son más apreciables las fortalezas de las distintas universidades en áreas específicas.

Es deseable una mayor diferenciación y especialización de las universidades españolas y es inevitable que algunas se centren más en la formación y menos énfasis en su faceta investigadora y al revés. Incluso los países que poseen las mejores ‘research universities’ del mundo, tienen también muchas otras cuya faceta investigadora es menor, pero destacan por otros aspecto igualmente.

Cada universidad deberá desarrollar sus propios planes y diseñar su futuro (aumentando su autonomía, que conlleva una mayor y mejor rendición de cuentas).

Una buena selección del PDI contribuiría decisivamente a la calidad de la universidad y al servicio que ha de prestar a la sociedad. Es esencial la evaluación externa de las universidades y que el resultado sea público y fácilmente consultable.
Las universidades tendrán que competir más en la selección de su alumnado y deberá tener un buen sistema de becas, para la igualdad de oportunidades. Potenciar la internacionalización del alumnado (p. ej. De las 9.487 tesis leídas en 2011, solo el 23,6% fueron de extranjeros).

Deben mejorar en el sistema y órganos de gobierno y la selección de cargos unipersonales (Rector, Decanos, …). La toma de decisiones actual es lenta y con complejo entramado legal.
Se debe ver la financiación de la universidad como una inversión y no como un gasto.
Respecto a la investigación, los tramos de investigación de 6 años, ‘sexenios’ que tiene reconocidos el PDI (de unos 50.000 en total), es bajo, el 37,6% del PDI funcionario no tiene ningún sexenio, el 20% solo 1, y el 18,4% 2. Es decir, sobre más del 50% del PDI funcionario, tiene una actividad investigadora nula o casi inexistente, y con una distribución muy desigual entre áreas de conocimiento. La protección de los jóvenes brillantes para convertirse en PDI debería ser el primer paso de esa política, en cambio, ahora se favorece la expulsión del sistema de los becarios predoctorales (los más motivados y con ganas e ideas). El CEI es una excelente iniciativa, pero mal aplicada.

La actual burocracia creada entorno del Plan Bolonia (sin estar relacionada directamente con él), es muy alta, lo que provoca un despilfarro de tiempo, medios y financiación.

Así pues, los puntos tratados en el informe y mencionados anteriormente son:
I.                    Selección del PDI. Deberían crearse comisiones de selección con elevado nivel académico, públicas y abiertas a todo el mundo, un buen sistema de acreditaciones públicas nacionales, la contratación directa e indefinida del PDI Doctor por las universidades públicas y se debería prevenir la endogamia, internacionalizar las convocatorias, tener plazas ‘tenure track’ (hacia el contrato permanente), cátedras especiales con nombre, utilizar los sexenios, no valorar en la evaluación las tareas de gestión del PDI, capacidad de las universidades para ofrecer complementos salariales, mayor internacionalización y movilidad del PDI, programas de atracción de profesorado de excelencia, modificación de baremos de la ANECA, etc…
II.                  Evaluación de la calidad de las universidades: Excelencia y competitividad. Las universidades se deben evaluar por la investigación y la innovación, al final, se debería tener: unas 10 universidades ‘research universities’, 25 o 30 especializadas en algún área de conocimiento, el resto, universidades con mayor énfasis en la enseñanza. Los criterios a tener en cuenta podrían ser: 2 o 3 ránkings internacionales, sexenios del PDI y proyectos de investigación y otra financiación externa. También se puede tener en cuenta la empleabilidad de los egresados, la especialización de la universidad y, muy importante, evitar duplicidades de centros y títulos, para poder aumentar su calidad.
III.                Gobierno de las universidades. Se debería crear el Consejo de la universidad, que sustituyera al actual Consejo de gobierno y el consejo social (encargado de elegir al Rector). Se debería reforzar la autonomía, se debería exigir mayor transparencia en la gestión y mayor rendición de cuentas, disminuir los órganos colegiados, mayor profesionalización de las tareas de gestión universitaria, dedicar menos tiempo del PDI en tareas burocráticas.
IV.                Financiación de las universidades. El 80% procede actualmente de fondos públicos (en el Reino unido, EEUU o Japón, ronda el 35%). Se debe mejorar el sistema de ayudas y becas actual que es deficiente y, aumentar el precio de la matricula, no es la solución dado que favorece la exclusión. Se debe elaborar una estimación razonable de la oferta total para el sistema universitario español y seleccionar las mejores universidades para competir a nivel internacional. Se necesita conocer mejor el coste y el valor de los servicios de la universidad y tener un sistema de financiación pública estable basado en criterios de calidad y eficiencia.
V.                  Estudios y títulos universitarios. Hay excedentes de ofertas de enseñanzas universitarias que provoca una escasa movilidad estudiantil en el interior del país y un reducido número de estudiantes extranjeros. La elección del modelo 4+1 para grados, además, nos ha alejado de Europa (modelo 3+2 y más acorde con el sistema anterior español) y ha supuesto un enorme esfuerzo de adaptación para las universidades en un mal momento. Es importante definir con claridad el papel y competencias de los estudios de grado y máster (registro de títulos, ANECA debería simplificar el sistema actual de acreditación de títulos (VERIFICA), revisar estructura de titulaciones y centros, fijar un número mínimo de alumnos para un título, alianzas entre universidades, revisar desempleo y subempleo entre graduados, intensificar la internacionalización, cursos a través de red, revisar oferta de Doctorados, entre otro

En general, creo que el documento trata correctamente todos los aspectos mejorables de la universidad, aunque no he visto casi ninguna propuesta realmente nueva o que no hubiera leído anteriormente. No obstante, creo que es un buen documento, dado que aglutina y ordena las principales problemáticas y los principales puntos de mejora. Deberemos ver cual es el resultado de todo ello.




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